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El presupuesto que me ayudo a adoptar a mi mascota.

Redactado por Carmen Smith


Probablemente recuerdes cuando tuviste a tu primera mascota de niño. La emoción de por fin haber convencido a tus padres de que eras lo suficientemente responsable para hacerte cargo de tu nuevo mejor amigo. Lo cierto es que a pesar de que siempre crecí con mascotas y me enseñaron muchísimo sobre responsabilidad, no fue hasta que decidí mudarme para estudiar la universidad que conocí lo que realmente representaba tener una mascota.


Me encontraba en mi segundo semestre de universidad, todo marchaba bien, tenía mi propio apartamento y había conseguido un trabajo de medio tiempo en la misma escuela lo cual se me acomodaba de maravilla por los horarios.


En general todo iba muy bien en mi recién empezada vida de universitaria. Pero había algo que me preocupaba un poco, sentía que mis días se pasaban muy mecánicos. La rutina me estaba consumiendo por completo y además, aunque tenía muchos amigos que conocí en la universidad, la realidad era que me sentía sola. Faltaba un poco de vida en mi hogar.


Fue entonces que tomé la decisión de adoptar una nueva mascota. Al principio creí que sería una tarea sencilla pero estaba muy equivocada. Empecé a buscar sitios en internet y así fue como di con un refugio para animales que quedaba bastante cerca de mi apartamento, decidí poner una cita e ir hablar con la encargada para informarme sobre los requerimientos.

Mi idea era adoptar un cachorro pero la señorita me explicó que para poder adoptar un cachorro tenía que contar con los ingresos suficientes para cubrir sus vacunas y visitas al veterinario, además de la comida.



Fue entonces que caí en cuenta que necesitaba establecer un presupuesto para mi nueva mascota. Ya no dependía de mis padres, así que cada uno de los gastos iban a correr por mi cuenta.


Al regresar a mi apartamento puse manos a la obra y empecé por escribir los gastos fijos de mi nueva mascota, es decir, sus alimentos y vacunas. También decidí agregar a gastos fijos un seguro, puesto que consideré que era mejor de esta manera por si se llegaba a ocupar atención médica en un futuro. Después de eso establecí gastos variables, en ellos incluí juguetes, servicios de paseo y de entrenamiento.

Al final y después de anotar todos estos gastos y compararlos contra mis ingresos me di cuenta que estaba lista para adoptar a mi nuevo mejor amigo.


Dos días después regresé al refugio, realice el papeleo correspondiente y me entregaron a mi nuevo perrito. Decidí llamarlo Max.


Max me alegro por completo todos mis días y además aprendí que ser consciente de los costos asociados con tener una mascota y contabilizar estos costos con un presupuesto detallado por escrito puede ayudar a mantenerte en el camino de cumplir tus objetivos de dinero, así como asegurarte de que tu mascota reciba el cuidado que necesita.