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Me comieron los intereses por no saber qué eran

Actualizado: 5 dic 2022


El año pasado me encontraba en una situación muy crítica debido al mal manejo que le di a mi tarjeta de crédito. Todo empezó cuando terminé mis prácticas profesionales, ya me faltaba nada para graduarme y la presión de los exámenes finales, más el hecho de que necesitaba con urgencia conseguir otro trabajo me orilló a cometer muchos errores.



Estaba desempleada y sin tiempo para buscar nuevas oportunidades. Fue entonces cuando decidí utilizar mi tarjeta de crédito, la cual tenía destinada solo para casos de emergencias. Ésta me la habían dado en mi antiguo trabajo como parte de un convenio que tenían la institución con los empleados. Por supuesto que conocía cómo funcionaba una tarjeta de crédito, ya había tenido algunas otras de tiendas departamentales así que la utilicé para comprar de todo. El regalo de cumpleaños de mi hermana, algunas cosas que me faltaban para mi fiesta de graduación etc. La verdad es que no me preocupaba tanto puesto que tenía ahorrado algo de dinero y era eso lo que iba a utilizar para pagar el mínimo que se me exigía.


Se llegó mi fecha de corte y me di cuenta que la cantidad mínima a pagar era casi nada, estaba muy sorprendida de cómo antes no había descubierto esta magnífica manera de gastar. Seguí utilizando mi tarjeta durante unos meses y pagando solo el mínimo hasta que por fin conseguí un nuevo empleo, me estaba yendo muy bien así que ahorré lo suficiente para pagar lo que había comprado con mi tarjeta y ¡Oh sorpresa! Al acudir al banco y verificar mi deuda, ésta se había incrementado ¡Casi tres veces más! Naturalmente me puse como loca y le reclamé a la señorita cómo es que esto había sucedido si yo pagaba la cantidad mínima que se me indicaba cada mes como lo había hecho con otros créditos en tiendas.


Ella muy amablemente me explicó que había cometido un error. El funcionamiento de una tarjeta de crédito era distinto al de un crédito departamental. La cantidad mínima que yo pagaba solo servía para cubrir los intereses por el resto del saldo no cubierto y que al hacerlo mes a mes la deuda no solo se había extendido sino que además era ahora mucho mayor.


En verdad me quise morir, no podía creer lo tonta que fui al no haberme informado antes. Ahora tenía una deuda gigantesca que cubrir y apenas iba comenzando en mi trabajo.


Me sentí muy mal y no tenía idea de lo que debía hacer. Afortunadamente la señorita que me atendía se dio cuenta de la situación y me pidió hablar con un ejecutivo para encontrar la mejor manera de ayudarme.


En la charla con el ejecutivo se me explicó paso a paso cómo es un buen manejo de una tarjeta de crédito, además, me enseñó cómo funcionan los intereses y cómo identificar qué tarjeta me conviene más según mis necesidades. Al final pude realizar un convenio con la institución donde me comprometí para poder diferir mi deuda con un interés fijo.


Actualmente sigo pagando esa deuda que adquirí por no informarme antes, pero ahora cada vez que puedo, comparto con mis conocidos y familiares la misma información que se me dio a mí para que no vayan a cometer mis mismos errores.

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