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Me fui de intercambio gracias a mi plan de ahorro

Redactado por Carmen Smith


Muchos dicen que la vida universitaria es la mejor etapa de la vida. Eres joven y tienes mucha energía y ambiciones, es como si todo lo que te propusieras se pudiera hacer realidad. Esta es la historia de cómo logré cumplir uno de mis más preciados sueños: estudiar en otro país.



Me encontraba cursando el penúltimo semestre de la carrera de Mercadotecnia cuando me enteré de la convocatoria que cambiaría mi vida. Se trataba de la oportunidad de poder cursar un semestre en otro país. La universidad donde estudiaba tenía convenio con otras universidades del mundo, que de igual manera enviaban estudiantes a cursar un semestre en México. Se trataba de un intercambio donde invitaban a vivir la experiencia de conocer nuevas culturas y por supuesto, de aprender.


La idea me pareció maravillosa así que me acerqué al departamento de vinculación para informarme más sobre el tema. Las señoritas muy amablemente me explicaron sobre los requisitos. Por supuesto que al ser un programa tan importante se requería que los participantes fueran estudiantes de excelencia académica , por suerte yo era de los primeros lugares de aprovechamiento de mi generación, así que por ese lado no había problema alguno.


Todos los requisitos me parecieron justos y me emocionaba calificar para todos. Mi elección de universidad fue la Universidad de Salamanca en España. Moría de ganas por conocer Europa, así que pensé que sería una buena opción.


Todo iba de maravilla, hasta que me pasó por la cabeza el tema económico. Estaba claro que España es un país caro, con una moneda que comparada con el peso mexicano, resultaba casi imposible costear todo lo necesario para mantenerme durante seis meses. Fue entonces que pregunté sobre el tema de las becas. Las señoritas me informaron que debido al recorte de presupuesto de este año para la universidad, la beca solo cubría la mitad de la manutención mensual, por lo que los estudiantes que estuvieran interesados tenían que encargarse de todo lo que hiciera falta por su cuenta.


La decepción fue grande, ¿de dónde iba a sacar el dinero que me hacía falta para vivir durante seis meses en Europa? Actualmente me encontraba trabajando medio tiempo en un restaurante porque era lo que me podía permitir. La universidad absorbía la mayor parte de mi tiempo. Estaba muy triste, así que di por sentado que ese era un sueño que no iba a poder cumplir.


Al llegar a mi casa, hablé con mis papás sobre el tema. Ellos se ofrecieron a ayudarme con lo que estuviera en sus manos pero era obvio que se necesitaba más. Fue entonces que mamá tuvo una brillante idea: me aconsejó visitar a su asesor financiero de confianza para que preguntara sobre planes de ahorro. La verdad es que no perdía nada con intentarlo, así que me apresuré a sacar una cita en la financiera.


Al siguiente día después de clases asistí a mi cita y hablé con el asesor. Él me informó que debido al poco tiempo que me quedaba, necesitaba ser muy estricta con mi plan. Calculamos el total de todo lo que podría ahorrar en un periodo de seis meses, más el dinero de la beca y el de mis papás. También me habló de la posibilidad de solicitar un seguro de gastos médicos mayores que cubría toda mi estancia en Europa. La idea me pareció maravillosa, así que acepté.


Tengo que reconocer que fueron tiempos difíciles. Esos seis meses me enfoqué mucho en cumplir mi meta de ahorro, hasta que lo logré. De mi experiencia estudiando en España puedo decir que se trató de los mejores seis meses de mi vida, hice muchos amigos de todo el mundo, e inclusive encontré empleo. Justamente ahora me encuentro en el proceso de homologar mi título para poder mudarme a Europa.


Nunca subestimes tu capacidad para lograr tus sueños. Y por supuesto, siempre asesórate de gente que te puede ayudar en el camino. Recuerda que no se trata de ahorrar dinero, es más bien trabajar para cumplir tus sueños.