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Todo lo que debes saber sobre el Value Investing



La filosofía de inversión conocida como value investing tiene como objetivo invertir en negocios cuyo valor intrínseco sea inferior al precio de cotización, siendo la diferencia (margen de seguridad) el potencial que tiene esa inversión.


El Value Investing empezó con Benjamin Graham después de la Gran Depresión de los años 30. En esa época era fácil encontrar compañías que cotizaban por debajo de su valor de activos corrientes una vez deducidos todos los pasivos. Por lo tanto, al inversor se le regalan básicamente todos los activos a largo plazo (desde edificios, terrenos, patentes…).

Lo fundamental en este tipo de filosofía de inversión es poder liquidar la compañía lo antes posible. ¿Y cuándo se liquida? Cuando hay una oportunidad mejor.

La evolución más conocida del Value Investing tuvo lugar por Warren Buffett, que se vio influenciado por su socio Charlie Munger y por el libro de Philip Fisher Common Stocks and Uncommon Profits.

Este modelo de inversión compra compañías de una calidad excelente (mayormente conocido como quality investments), capaces de generar un flujo de caja con retornos de capital muy superior a su coste de capital, durante un período extenso de tiempo futuro.

→ Aunque se compre a precios caros, son inversiones que acaban rentando, y mucho.

Para obtener buenos rendimientos a largo plazo hay que invertir en negocios excelentes que sean capaces de incrementar su valor con el tiempo.

Estos negocios reúnen una serie de cualidades que nos permiten identificarlos fácilmente.

Para no profundizar en el aspecto analítico, simplemente basta aclarar que se trata por lo general de compañías que cuentan con un modelo de negocio superior, que ofrecen un producto o servicio mejor, diferente o único, que disponen de una marca fuerte y reconocida, que tienen fuertes ventajas competitivas y que cuentan con un equipo directivo competente y completamente alineado con los accionistas.

→ Negocios capaces de crear valor de manera constante en el tiempo.

Métodos de análisis en value investing

En el value investing hay dos métodos de análisis de compañías. El primero es el análisis top-down y el segundo es el análisis bottom-up.

El primero empieza estudiando la macroeconomía internacional, después baja a la nacional, después a la sectorial, a la empresarial y, por último, a la empresa en concreto.

El segundo estudia primero una empresa y, después, va subiendo en la escala para entender mejor el contexto en el que se encuentra la compañía.

El uso de un método u otro, depende en gran medida, del tipo de empresa y sector. Generalmente, en los mercados poco eficientes, como los de los países desarrollados, suele ser preferible el primer enfoque, mientras que, en los mercados desarrollados, el segundo da mejores resultados.

Claves para ser un inversor value

Las claves fundamentales para ser un inversor value (además de tener unos conocimientos sobre contabilidad y matemáticas mínimos), son también de corte psicológico.

En primer lugar, debemos tener paciencia, ya que es casi imposible comprar en el mínimo y vender en el máximo un activo.

También debemos tener una fuerte convicción en sus propios conocimientos, (aunque el mercado le lleve la contraria a uno mismo durante mucho tiempo).

Y, por último, ser capaces de poder llevar la contraria; llevar la contraria inteligentemente y no porque sí.

→ Lo más difícil es entender que los mercados están gobernados por las emociones de los seres humanos (incluyéndose a uno mismo).

En resumen, aparte de unos conocimientos básicos, el value investing requiere de un autocontrol y una capacidad de estimar el futuro de una empresa, de cómo valoran todos los demás participantes de mercado la información disponible y, por supuesto, de conocerse a uno mismo y sus propios límites.

 

Referencias:

https://www.elclubdeinversion.com/que-es-el-value-investing/


https://www.investopedia.com/terms/v/valueinvesting.asp