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Un huracán destruyó mis bienes


"En el mar la vida es más sabrosa". Nací en la Ciudad de México, una ciudad reconocida por su gran tamaño y ser la capital del país, sin duda, un lugar maravilloso. El criarme en un lugar tan grande te enseña muchas cosas, como un estilo de vida más productivo, conocer gente nueva todos los días, diferentes culturas, entre otras cosas. Aquí se encuentra una de las universidades más reconocidas a nivel nacional por su gran nivel educativo y aparte es de gobierno: la UNAM. Universidad donde estudié.


Soy egresado de la facultad de arquitectura, al vivir en esta ciudad siempre me impactaron los grandes edificios, el gran mural de mi universidad, todo lo que es el diseño de lugares me llamaba la atención, por lo que esta carrera era perfecta para mi. Cuando recién egresé de la facultad me contrataron en una de las firmas más reconocidas de mi ciudad, esta empresa había diseñado muchos edificios en todo el país, tanto para oficinas, hoteles, departamentos, de todo un poco. Era mi oportunidad de crecer en una empresa grande y aprender de los mejores y afortunadamente, así fue.


Empecé en el equipo del Ing. Jorge, su currículum era grandioso, de verdad impresionaba y mi sueño era aspirar a una carrera como la de él. Es una persona de unos 65 años y muy inteligente, con la que pude llevar una excelente relación, de hecho, él me dio los mejores consejos, esos que no te dan en la carrera.


Llevaba trabajando casi 7 años en esta firma, cuando una empresa de bienes y raíces de la ciudad de Acapulco nos contrató para hacer una torre departamental, era un proyecto grande. El ing. Jorge me recomendó, fue el arquitecto segundo al mando en esa obra, solo que había un detalle, el cual era mudarme a Acapulco, obviamente acepté.


Al tener un buen puesto mi sueldo ya era algo grande y los bancos siempre me llamaban para ofrecerme promociones y ese tipo de cosas. Un día me llamó un banco para decirme que ellos podían hacerme un plan de ahorros para tenerlo como fondo de emergencia y yo con el propósito de que ya no me marcaran accedí a él, me quitaban un poco de mi salario para guardarlo en este fondo.


El trabajo iba muy bien, la torre estaba creciendo muy rápido y con los ingenieros que trabajaba no había mucha complejidad, por lo que la obra iba rápida. Llegó la época de verano y junto con ella las lluvias, la obra empezó a ser un poco más lenta porque la lluvia nos impedía trabajar, nunca me había tocado presenciar que era un huracán hasta ese verano.


Recuerdo como si hubiera sido ayer ese huracán, era un martes y nos avisaron que el viernes por la tarde iba a pegar en el puerto. Todo mundo se preparó para lo peor ya que era categoría 3, yo a como pude me preparé, pero al no saber mucho del tema me di cuenta que me faltaban cosas. La catástrofe comenzó, como los medios avisaron el viernes por la tarde empezó a llover como nunca había visto, era una cantidad de agua impresionante, la casa donde estaba hospedado se inundó por completo. La lluvia duró la tarde del viernes, todo el sábado y la mañana del domingo, para poder sacar toda el agua de mi casa, me tomó todo el día del domingo y parte del lunes, toda una odisea.


Todas mis cosas se echaron a perder, mis muebles se rompieron, mis televisiones ya no prendían, en pocas palabras ya no tenia ningún bien. La depresión y ansiedad me empezaron a atacar, no sabia que hacer, de un día a otro todas mis cosas ya no servían, lo único que pensaba es que mínimo la casa no era mía porque ahí si me hubiera dado un ataque. Duré aproximadamente dos semanas sin dormir por la depresión que ese huracán me causó.




Aproximadamente dos semanas después del huracán me marcaron los del banco para preguntarme cómo estaba, ya que ellos se habían enterado que yo estaba viviendo en Acapulco cuando llegó el huracán. No tenía ganas de hablar con ellos ya que pensé que me iban a decir que si hubiera tenido un seguro otra historia hubiera sido, y era verdad, pero para mi buena suerte me dijeron que tenía un fondo de emergencia para ese tipo de situaciones, el cual había olvidado por completo.


Por fin la vida me volvió a sonreír, la verdad que este fondo me cambió la vida, con él pude comprar otra vez muebles nuevos para mi casa, desde mesas hasta refrigerador y televisión nueva. Nunca pensé que un fondo fuera tan necesario hasta que me pasó esta anécdota. Inmediatamente después de haber comprado todos mis bienes otra vez fui al banco para que me abrieran otra cuenta de emergencias y contratar seguros para cualquier cosa.


La verdad ese tipo de situaciones no se las deseo a nadie en lo absoluto, pero sí recomiendo completamente tener un fondo de emergencia porque gracias a él yo pude otra vez comprar todo de nuevo, en el banco me ayudaron a cómo hacer un presupuesto para tener un mejor plan de ahorro para fondos y todo ese tipo de cosas, a partir de hoy siempre trato de ahorrar porque uno no sabe el día de mañana que incidentes puedan pasar.